Luchando por unas fiestas más ecológicas

Nos queda poco para poder disfrutar de cada año de las fiestas populares más queridas por todos los turolenses, sin lugar a dudas: la Vaquilla del Ángel. Se celebra el fin de semana más cercano al 10 de julio, así que se puede considerar la antesala de los San Fermines, y por ende todo el mundo lo coge con muchas ganas; primero, porque es la primera de las fiestas del verano, y después porque nos gusta hacerle la competencia a nuestros vecinos.

Esta celebración data de la Edad Media, y aunque ha sufrido diversas modificaciones, su esencia siempre ha sido el soltar un toro bravo en las calles de la ciudad; se realiza en honor al patrón del lugar, el Santo Ángel Custodio, y desde los años 70 se ha vuelto realmente la fiesta grande de Teruel, pasando a durar cuatro días y rodeando la suelta del astado con conciertos, barras al aire libre y un montón de actividades lúdicas para disfrutar con vecinos y conocidos.

Justo la parte de la diversión al aire libre que tiene que ver con el comer y el beber es que ha llamado la atención este año de uno de los partidos políticos de la ciudad. Esta formación ha propuesto al consistorio la posibilidad de usar vasos de plástico reutilizables, en lugar de los desechables que se venían usando hasta ahora. Para ello, además de con el permiso municipal en cuanto a salubridad y presupuesto, se necesita contar con todos los bares y peñas que dan su servicio a los vecinos y visitantes durante estos días; hay muchos pros y contras, las opiniones están repartidas, y pensando en que quedan pocos días para el comienzo de las celebraciones, es una cuestión que urge solucionar cuanto antes.

Los vasos reutilizables se han convertido en una opción bastante popular en la celebración de eventos, reuniones y fiestas. Aunque por ahora es la opción más cara, cada vez se demuestra más que a la larga puede ser la más económica. Su fabricación está cambiando el mercado de los envases y cubiertos, pues muchos están realizados en fibras vegetales totalmente biológicas, los que las convierte en biodegradables y totalmente respetuosas con el medio ambiente; también gracias a esto, se afirma que los productos que consumimos gracias a ellos ganan en calidad, pues están libres de sabores extraños y añadidos, como sucede con el plástico y las siliconas. Y su durabilidad está demostrada, pudiendo incluso ser válidos para ser usados en el microondas, el congelador y el lavavajillas.

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