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Carta Diario de Teruel: Trenes

Carta al director publicada en Diario de Teruel (4 de septiembre) en la que se denuncia la situación del ferrocarril de Teruel.
‘Soy pasajera habitual de RENFE y de sus trenes regionales, y después de mucho tiempo viendo la reciente reforma de sus vías y estaciones en la línea Zaragoza-Valencia, quinta y tercera ciudad más grande de España, dato que tal vez se debería tener en cuenta, me he decidido a escribir para dar a conocer las mejoras de tan cuidada línea que ya gozamos en Teruel, aunque, me consta son similares en las otras provincias. Para empezar, nos han puesto un Tren Regional Diesel, un tren modernísimo que al parecer, han retirado de otras provincias por quedarse obsoleto. Pero para esta línea es toda una modernidad. Total, los estudiantes, veraneantes, jubilados y demás personas que deciden viajar en tren durante todo el año, y sobre todo el fin de semana, parece no ser población a tener en cuenta. Ya no podemos montar las bicicletas, porque los TRD no están preparados, por eso tenemos que ingeniárnoslas si queremos disfrutar de la recién estrenada vía verde Ojos Negros – Sagunto, bajando a Sagunto en bici y ¿subiendo en tren?…. Una bonita manera de ayudar a promocionar las alternativas de ocio por las que nuestros pueblos moribundos no cesan de luchar. Y si tenemos un poco de suerte viene el TRD, porque si no es por las obras, es por las fiestas (El Pilar, las Vaquillas, las Fallas), que cualquier excusa es válida para que sea más rentable poner uno de los antiguos trenes, (que milagrosamente todavía circulan) a precio de TRD, que viene a ser aproximadamente 1€ más caro y con las mismas limitaciones. Eso si, cada vez que llegas a Valencia, Teruel o Zaragoza puedes poner una reclamación y te devuelven la diferencia pero no el tiempo perdido. Que digo yo, que no es plan, aunque es lo que hay. Todo esto por no hablar de las estaciones, y pongo como ejemplo la de Sarrión, que es mi pueblo, y que no deja de ser una más de las que nos podemos encontrar a lo largo de la línea compartiendo condiciones como: Primero, el que el jefe de estación o encargado de la misma deje de vendernos los billetes, pues desde hace ya tiempo se sacan en el tren. Luego el nuevo horario del mismo, que ya empieza a ser prescindible, aquí antes había dos personas, y ahora si aciertas el turno puedes encontrarte una. Nadie que te de información sobre retrasos o incidencias. Supongo que estamos llegando a la extinción del oficio en los pueblos. Aunque no creo que importe, total, nuestros pueblos tienden a desaparecer, ¿¿para qué luchar contra eso?? Tendremos que llamar a Monesma antes de que sea demasiado tarde, para que realice otro capítulo de sus Oficios Perdidos. Y ahora la reforma física de la estación, donde han quitado la zona ajardinada para poner un parking para coches, o al menos eso suponemos que es. Porque es una zona de cemento donde podrían aparcar vehículos si no fuera por el escalón lateral que le han dejado. Y podemos seguir por el paso entre andenes, que se lo han llevado lo más lejos que han podido de la estación, o por la sala de espera que la han dejado cerrada, sin un toldo para resguardarnos, por lo que en invierno a 5º bajo cero puedes congelarte mientras esperas la media hora de retraso que suele tener el TRD, sobre todo los domingos, aunque para ellos no es retraso, Y si llueve pues te mojas. Si tienes un jefe de estación enrollado, pues lo mismo te deja las farolas encendidas para que no te caigas cuando al oscurecer pasa el último tren, aunque no es su obligación, pues a esas horas el no trabaja, y luego ¿Quién las apaga? Esto si que es sostenibilidad. Y por si todo esto fuera poco, tenemos que jugar a las adivinanzas, porque han colocado un cartel que dice: El tren puede pasar por cualquiera de las dos vías, porque resulta que ahora el cambio de agujas se hace desde Valencia. Así que tienes que esperar cerca del andén para ver si viene por una u otra, cruzar corriendo y subir al tren mientras escuchas al maquinista o revisor quejándose como si le sentara mal tener que esperar a que subas. Aunque nos han dado una solución: estar pendientes de los semáforos de la estación y fiarnos de que el tren pase por la vía que lo tiene verde. Y encima tenemos que estar agradecidos porque tenemos tren. Por favor, vale de reírse en la cara de la gente, que en Teruel parecemos ciudadanos de tercera.’

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